Vampiro Condesa Elizabeth Bathory
Clan:
Descripción del personaje
* Hay terrores que repelen y terrores que atraen...
Dicen que la Sangrienta Condesa Elizabeth Bathory era la Dama más hermosa de cuantas hayan existido: su majestuoso porte realzaba su figura de formas voluptuosas, era muy alta y no aparentaba tener más de 18 años. Le encantaba vestir con finos encajes blancos y diamantes, con delicado satén carmesí y rubíes, con elegante terciopelo negro y finas perlas, con delicada seda púrpura y amatistas.
Como Dama noble que era, sus modales eran refinados y elegantes.
La blancura de su preciosa piel la hacían parecer estar hecha de porcelana, aquella mágica palidez contrastaba con su negra cabellera que le caía hasta los tobillos en resplandecientes formas onduladas.
Poseía una cara angelical, sus sensuales labios color escarlata dejaban entrever una deliciosa sonrisa de color marfil; sus exóticos ojos del color del lapislázuli poseían la misma mirada de un gato...aquellos hermosos ojos de largas pestañas negras parecían estar como embrujados por otro mundo.
Erguía su cabeza de la misma forma en que lo hace una orgullosa Cobra Egipcia o un vanidoso Ave Fénix.
Un provocativo lunar en el extremo izquierdo de su ilustre y estilizado cuello, anunciaba el principio de su escote.
Y sus largas manos patricias trazaban elegantes figuras en el aire cuando se movían.
Todo el que ha escuchado su melodiosa voz, y a vivido para contarlo, afirma que poseía todo el atrayente encanto que tiene una sensual planta carnívora.
Elizabeth era excesivamente vanidosa, y aunque su oscuro poder no tenía límites, su narcisismo soberano la llevó cada vez más a las profundidades de la perversión.
- Historia:
- Condesa Elizabeth Bathory, ese era su precioso nombre, aunque el mundo entero la conocía como Condesa Mircalla, título heredado de su antigua y poderosa familia ya extinta.
Los aldeanos de sus tierras la llamaban "La Condesa Sangrienta", debido a su ferocidad, a su sed de sangre, y a sus famosos baños embellecedores con sangre de doncella virgen que la hacían más y más hermosa, y alimentaban su vanidad desmesurada.
Cuenta la leyenda que Elizabeth era una belleza de la familia real de Hungría, la dinastía Bathory.
La Condesa era admirada por toda Europa, afamada por su increíble belleza.
Fue prometida en matrimonio a un valeroso héroe del reino, conocido como "El Héroe Negro de Hungría", en virtud a una gran batalla ganada contra los Turcos.
Se dice que lo que comenzó por ser una unión de conveniencia, acabó por aflorar en un amor apasionado entre los dos jóvenes contrayentes.
Pero en el día de las bodas de la Condesa los vengativos Turcos consiguieron traspasar las fronteras Húngaras, y el flamante marido de la muy hermosa Elizabeth tuvo que ir al campo de batalla en la misma noche de bodas.
Cinco días más tarde, trajeron al marido de Elizabeth al castillo de esta, herido de muerte por una flecha envenenada lanzada por los temibles Tucos, muriendo tan solo unas horas después en los preciosos brazos de la bella Condesa.
Con tan solo 15 años y viuda, el alegre y dulce carácter de la Condesa se tornó amargo y melancólico, se volvió egoísta y vanidosa, su mundo era tan solo su triste y hermoso reflejo.
Solo salía de sus habitaciones en las que se admiraba horas y horas ante su gran espejo oscuro, para ir al anochecer, a lomos de su fiero caballo Visar, a llorar a la tumba de su difunto marido, situada en mitad del bosque, allá donde fue malherido por los Turcos en batalla.
Luego volvía hermosa y oscura como un bosquecillo de hiedra, para engalanarse y acudir a esas danzas cortesanas que celebraban en su Castillo Cathrice, en las que ella bailaba con elegancia pero con aire ausente.
Y fue en una oscura noche de roja luna llena, mientras la preciosa Condesa Mircalla lloraba en la tumba de su difunto marido, cuando un terrible vampiro dio con ella, este era el Conde Drácula, conocido como Vlad Tepes "El Empalador", el primer de los muchos amantes que la Condesa tubo después de haber enviudado.
Este se había enamorado de ella en mismo instante en el que la vio, prendado por la desmesurada belleza de la Condesa Elizabeth Bathory, fascinado por el majestuoso porte de la doncella.
Fue entonces cuando decidió transformarla en una Hija de las Tinieblas, eternamente bella por los siglos de los siglos.
La delicada Dama se rindió a los encantos del vampiro, manteniendo un ardiente romance con el No Muerto en secreto, a espaldas de la Corte Húngara.
Al cabo de un tiempo de suceder esto, se dice que se vio a la Condesa adentrarse en el bosque con su misterioso amigo, ataviada con su blanco y deslizante vestido de novia, tan bella como en el día de su boda.
Después de esta escapada la Condesa regresó más hermosa que nunca, pero convertida en una auténtica fiera salvaje, una vampiresa que gustaba de torturar y maltratar a su servidumbre, y a los campesinos que poblaban sus tierras.
El Don de las Tinieblas había aumentado si más cabe aún su preciada lozanía, la había hecho más voluptuosa de lo que ya era en vida, pero esto a ella ya no le bastaba, obsesionada por su propia belleza quería encontrar la manera de aumentar su hermosura más y más.
Se dice que una noche, las dos Damas de compañía de la Condesa Elizabeth Bathory, Lady Ilona y Lady Irina, dos hermanas gemelas de pelo rojo pertenecientes a la baja nobleza Húngara, peinaban el hermoso y largo cabello de su señora, cuentan que una de ellas estiró más de la cuenta con el peine; instintivamente Elizabeth golpeó con el espejo de mano a la hacedora de tal imprudencia, haciéndole sangre en la nariz, la sangre salpicaría en la mano de la Condesa, y al limpiársela con paños de seda fina, descubrieron que la zona donde había estado la sangre de la Dama, era mas blanca y hermosa que antes.
La adinerada y anciana Dorottoya Szentes, conocida como Darvulia, se percató en el acto de lo que ahí había acontecido. Darvulia, era la fiel Nodriza y Consejera de la Condesa, y se rumoreaba que practicaba la Magia Negra en secreto, cosa que era cierta; ella era Hechicera y Suma Sacerdotisa del culto a la diablesa Lilith y al diablo Ordog, y sabía de sobras, que algunos de los más poderosos No Muertos, tienen la increíble capacidad de absorber la belleza de sus víctimas cuando se bañan en la sangre de estas, sumando así la belleza de la víctima, a la que el vampiro tenía antes de bañarse en ella.
De hecho, los pocos vampiros que se conocía que ostentaban este poder, son hoy día peligrosamente hermosos.
Entonces la Anciana Nodriza, para complacer a su amada Condesa, le propuso a su Señora, que se bañara en la sangre de doce muchachas, una por cada hora del reloj, en un sangriento ritual celebrado al amanecer, aquel ritual aria a Elizabeth la Dama más hermosa de toda la tierra.
Acto seguido la Condesa Elizabeth Bathory ordenó a Lady Ilona y Lady Irina que fueran en busca de doce jóvenes altas, bellas y que fueran vírgenes, y lo más importante de todo, que su sangre fuese azul.
Así que mientras Darvulia preparaba la oscura Ceremonia Sangrienta, el tenebroso y majestuoso carruaje de la Condesa, salió del Castillo de esta tirado por un sinfín de briosos corceles, con el pretexto de invitar a las jóvenes de la baja nobleza de los alrededores, a una fastuosa fiesta en el Castillo Cathrice.
Ilona e Irina seleccionaron de entre todas la jovencitas de la baja nobleza, a las doce jóvenes más gráciles y virtuosas.
Los abundantes festejos comenzaron en el Castillo con gran esplendor, en mitad de la noche, entre bailes y fuegos artificiales.
Elizabeth invitó en secreto a las doce muchachas seleccionadas, a un elegante banquete, que se celebraría en exclusividad aquella misma noche dentro de sus lujosas estancias. Al concluir la cena, la Condesa ordenó que se cerrasen las puertas y que todas sus invitadas, sin excepción, fueran degolladas.
Cuentan que después se dio un "relajante" baño con su sangre, que aumentaría de sobremanera la belleza de la Condesa Elizabeth; aún más de lo ya que era antes, tal y como le había prometido su anciana Nodriza.
A las doce chicas desaparecidas no se las encontró nunca.
A partir de entonces la Condesa Elizabeth Bathory irá en busca de sangre para ser cada vez más bella.
Para evitar sospechas, los macabros sacrificios se harían con la sangre de las jóvenes plebeyas más bonitas, que habitaban en su Castillo y su feudo.
Cuanto más se repetía la Ceremonia, más sádica se volvía la Condesa y más obsesionada se mostraba con su hermosura.
Todo el mundo se preguntaba como conseguía ser Elizabeth más hermosa que la noche anterior de forma tan exagerada.
Con los fieros instintos del más sanguinario asesino, a la Condesa Bathory le encantaba ordenar que torturasen brutalmente a las muchachas que se habían secuestrado para tan cruento ritual, se jactaba desangrándolas de forma monstruosa con la "Dama de Hierro" o la "Jaula de Espinas", disfrutaba en exceso de aquel funesto momento, observando desde su trono con una distinguida pose de indiferencia, mientras bebía pausadamente, un cáliz de exquisito cristal Francés, repleto con la roja sangre de jóvenes aldeanos.
Pasaron los años. En las tierras de Cathrice nacieron y murieron generaciones de campesinos y la Condesa Elizabeth Bathory seguía gobernando, sin envejecer, siendo inexplicablemente cada vez más hermosa. Al principio pocos prestaron atención a su longevidad y a su creciente belleza. Las vidas de los campesinos siempre habían sido desagradables, embrutecidas y cortas, y los nobles habían disfrutado siempre de vidas mucho más largas y opulentas. Sin embargo, cuando la mujer más vieja de Cathrice afirmó que su abuela era una jovencita cuando Elizabeth subió al trono, hasta los estúpidos y analfabetos campesinos de Hungría empezaron a sospechar que no todo era lo que parecía.
Cada vez llegaban a Cathrice más y más cazadores de brujas. Los que decían investigar a la Condesa Bathory desaparecían sin más. Pero las cosas aún tenían que empeorar más. La Condesa Elizabeth Bathory otorgó el Don de las Tinieblas a toda la familia Bathory, transformándolos en orgullosos y crueles Vampiros. Esclavizándolos a su voluntad, se convertiría en la gobernante de un cruel Reino Nocturno, elaborado con intrigas y engaños oscuros.
Las orgías sangrientas de los poderosos Bathory comenzaron a cobrarse cantidades atroces de vidas humanas. Su imperio del dolor casi desecan de sangre las tierras de Hungría. Asta que artos de proporcionar sangre para la mesa de los Bathory, los campesinos se sublevaron inducidos por la iglesia, irrumpieron en el Castillo Cathrice y empalaron a todos los Bathory mientras dormían en sus tumbas. Y así acabó todo.
Pero se cuenta que un Bathory se salvó de la masacre, y fue la Dama en cuestión, los aldeanos no osaron enfrentarse a la sangrienta Condesa Elizabeth Bathory. En vez de eso, sellaron mágicamente las cámaras donde, en aquellos momentos, se encontraba la Señora de Cathrice durmiendo su sueño de Vampiro.
Gracias a la sagrada Cruz de Mayenza, la Viuda Negra estará aprisionada para la eternidad en sus aposentos, situados en la torre más alta de su imponente Castillo Cathrice. Condenada a amar y permanecer para siempre dormida en su noble Sepulcro de cristal...o tal vez no...
De hecho ahora, unos siglos más tarde, los campesinos de los pueblos más cercanos a Cathrice afirman que muchas jóvenes han sido halladas muertas, en mitad de la noche, sin una sola gota de sangre en sus venas. Gigantescos lobos de ojos rojos vuelven a recorrer los bosques, alejando a los intrusos, y el nombre Bathory vuelve a pronunciarse entre susurros.
Hay quien afirma que hace poco, se distinguía en el corazón de la noche, en la balconeda principal del Castillo Cathrice, la bella silueta de la Condesa Elizabeth Bathory, engalanada con su vestido de novia, mirando hacia ninguna parte, o quizás hacia la lejanía de los bosques que circundaban su castillo.
También se cuenta, que hay gente que asegura haber oído en mitad de la noche, al enorme Carruaje de la Condesa Bathory recorrer los caminos de las afueras de Cathrice.
Madame Bertha, la pupila del General Spieldrof, a fallecido en raras circunstancias tras ser visitada por una hermosa y joven desconocida, perteneciente a la nobleza.
Madame Laura, la hija de un adinerado Mariscal Húngaro, esta muriendo de la misma forma que Bertha, el proceso degenerativo de Laura coincide con la llegada de una misteriosa y bella Dama perteneciente a la antigua nobleza Húngara. Esta joven Dama llamada "Carmilla", tiene un sorprendente parecido con la hermosa "Condesa Elizabeth Bathory". O al menos eso afirma todo el que ha visto el imponente retrato, de la última descendiente, de la muy orgullosa familia Bathory.
Dicen que la Sangrienta Condesa Elizabeth Bathory era la Dama más hermosa de cuantas hayan existido: su majestuoso porte realzaba su figura de formas voluptuosas, era muy alta y no aparentaba tener más de 18 años. Le encantaba vestir con finos encajes blancos y diamantes, con delicado satén carmesí y rubíes, con elegante terciopelo negro y finas perlas, con delicada seda púrpura y amatistas.
Como Dama noble que era, sus modales eran refinados y elegantes.
La blancura de su preciosa piel la hacían parecer estar hecha de porcelana, aquella mágica palidez contrastaba con su negra cabellera que le caía hasta los tobillos en resplandecientes formas onduladas.
Poseía una cara angelical, sus sensuales labios color escarlata dejaban entrever una deliciosa sonrisa de color marfil; sus exóticos ojos del color del lapislázuli poseían la misma mirada de un gato...aquellos hermosos ojos de largas pestañas negras parecían estar como embrujados por otro mundo.
Erguía su cabeza de la misma forma en que lo hace una orgullosa Cobra Egipcia o un vanidoso Ave Fénix.
Un provocativo lunar en el extremo izquierdo de su ilustre y estilizado cuello, anunciaba el principio de su escote.
Y sus largas manos patricias trazaban elegantes figuras en el aire cuando se movían.
Todo el que ha escuchado su melodiosa voz, y a vivido para contarlo, afirma que poseía todo el atrayente encanto que tiene una sensual planta carnívora.
Elizabeth era excesivamente vanidosa, y aunque su oscuro poder no tenía límites, su narcisismo soberano la llevó cada vez más a las profundidades de la perversión.
- Historia:
- Condesa Elizabeth Bathory, ese era su precioso nombre, aunque el mundo entero la conocía como Condesa Mircalla, título heredado de su antigua y poderosa familia ya extinta.
Los aldeanos de sus tierras la llamaban "La Condesa Sangrienta", debido a su ferocidad, a su sed de sangre, y a sus famosos baños embellecedores con sangre de doncella virgen que la hacían más y más hermosa, y alimentaban su vanidad desmesurada.
Cuenta la leyenda que Elizabeth era una belleza de la familia real de Hungría, la dinastía Bathory.
La Condesa era admirada por toda Europa, afamada por su increíble belleza.
Fue prometida en matrimonio a un valeroso héroe del reino, conocido como "El Héroe Negro de Hungría", en virtud a una gran batalla ganada contra los Turcos.
Se dice que lo que comenzó por ser una unión de conveniencia, acabó por aflorar en un amor apasionado entre los dos jóvenes contrayentes.
Pero en el día de las bodas de la Condesa los vengativos Turcos consiguieron traspasar las fronteras Húngaras, y el flamante marido de la muy hermosa Elizabeth tuvo que ir al campo de batalla en la misma noche de bodas.
Cinco días más tarde, trajeron al marido de Elizabeth al castillo de esta, herido de muerte por una flecha envenenada lanzada por los temibles Tucos, muriendo tan solo unas horas después en los preciosos brazos de la bella Condesa.
Con tan solo 15 años y viuda, el alegre y dulce carácter de la Condesa se tornó amargo y melancólico, se volvió egoísta y vanidosa, su mundo era tan solo su triste y hermoso reflejo.
Solo salía de sus habitaciones en las que se admiraba horas y horas ante su gran espejo oscuro, para ir al anochecer, a lomos de su fiero caballo Visar, a llorar a la tumba de su difunto marido, situada en mitad del bosque, allá donde fue malherido por los Turcos en batalla.
Luego volvía hermosa y oscura como un bosquecillo de hiedra, para engalanarse y acudir a esas danzas cortesanas que celebraban en su Castillo Cathrice, en las que ella bailaba con elegancia pero con aire ausente.
Y fue en una oscura noche de roja luna llena, mientras la preciosa Condesa Mircalla lloraba en la tumba de su difunto marido, cuando un terrible vampiro dio con ella, este era el Conde Drácula, conocido como Vlad Tepes "El Empalador", el primer de los muchos amantes que la Condesa tubo después de haber enviudado.
Este se había enamorado de ella en mismo instante en el que la vio, prendado por la desmesurada belleza de la Condesa Elizabeth Bathory, fascinado por el majestuoso porte de la doncella.
Fue entonces cuando decidió transformarla en una Hija de las Tinieblas, eternamente bella por los siglos de los siglos.
La delicada Dama se rindió a los encantos del vampiro, manteniendo un ardiente romance con el No Muerto en secreto, a espaldas de la Corte Húngara.
Al cabo de un tiempo de suceder esto, se dice que se vio a la Condesa adentrarse en el bosque con su misterioso amigo, ataviada con su blanco y deslizante vestido de novia, tan bella como en el día de su boda.
Después de esta escapada la Condesa regresó más hermosa que nunca, pero convertida en una auténtica fiera salvaje, una vampiresa que gustaba de torturar y maltratar a su servidumbre, y a los campesinos que poblaban sus tierras.
El Don de las Tinieblas había aumentado si más cabe aún su preciada lozanía, la había hecho más voluptuosa de lo que ya era en vida, pero esto a ella ya no le bastaba, obsesionada por su propia belleza quería encontrar la manera de aumentar su hermosura más y más.
Se dice que una noche, las dos Damas de compañía de la Condesa Elizabeth Bathory, Lady Ilona y Lady Irina, dos hermanas gemelas de pelo rojo pertenecientes a la baja nobleza Húngara, peinaban el hermoso y largo cabello de su señora, cuentan que una de ellas estiró más de la cuenta con el peine; instintivamente Elizabeth golpeó con el espejo de mano a la hacedora de tal imprudencia, haciéndole sangre en la nariz, la sangre salpicaría en la mano de la Condesa, y al limpiársela con paños de seda fina, descubrieron que la zona donde había estado la sangre de la Dama, era mas blanca y hermosa que antes.
La adinerada y anciana Dorottoya Szentes, conocida como Darvulia, se percató en el acto de lo que ahí había acontecido. Darvulia, era la fiel Nodriza y Consejera de la Condesa, y se rumoreaba que practicaba la Magia Negra en secreto, cosa que era cierta; ella era Hechicera y Suma Sacerdotisa del culto a la diablesa Lilith y al diablo Ordog, y sabía de sobras, que algunos de los más poderosos No Muertos, tienen la increíble capacidad de absorber la belleza de sus víctimas cuando se bañan en la sangre de estas, sumando así la belleza de la víctima, a la que el vampiro tenía antes de bañarse en ella.
De hecho, los pocos vampiros que se conocía que ostentaban este poder, son hoy día peligrosamente hermosos.
Entonces la Anciana Nodriza, para complacer a su amada Condesa, le propuso a su Señora, que se bañara en la sangre de doce muchachas, una por cada hora del reloj, en un sangriento ritual celebrado al amanecer, aquel ritual aria a Elizabeth la Dama más hermosa de toda la tierra.
Acto seguido la Condesa Elizabeth Bathory ordenó a Lady Ilona y Lady Irina que fueran en busca de doce jóvenes altas, bellas y que fueran vírgenes, y lo más importante de todo, que su sangre fuese azul.
Así que mientras Darvulia preparaba la oscura Ceremonia Sangrienta, el tenebroso y majestuoso carruaje de la Condesa, salió del Castillo de esta tirado por un sinfín de briosos corceles, con el pretexto de invitar a las jóvenes de la baja nobleza de los alrededores, a una fastuosa fiesta en el Castillo Cathrice.
Ilona e Irina seleccionaron de entre todas la jovencitas de la baja nobleza, a las doce jóvenes más gráciles y virtuosas.
Los abundantes festejos comenzaron en el Castillo con gran esplendor, en mitad de la noche, entre bailes y fuegos artificiales.
Elizabeth invitó en secreto a las doce muchachas seleccionadas, a un elegante banquete, que se celebraría en exclusividad aquella misma noche dentro de sus lujosas estancias. Al concluir la cena, la Condesa ordenó que se cerrasen las puertas y que todas sus invitadas, sin excepción, fueran degolladas.
Cuentan que después se dio un "relajante" baño con su sangre, que aumentaría de sobremanera la belleza de la Condesa Elizabeth; aún más de lo ya que era antes, tal y como le había prometido su anciana Nodriza.
A las doce chicas desaparecidas no se las encontró nunca.
A partir de entonces la Condesa Elizabeth Bathory irá en busca de sangre para ser cada vez más bella.
Para evitar sospechas, los macabros sacrificios se harían con la sangre de las jóvenes plebeyas más bonitas, que habitaban en su Castillo y su feudo.
Cuanto más se repetía la Ceremonia, más sádica se volvía la Condesa y más obsesionada se mostraba con su hermosura.
Todo el mundo se preguntaba como conseguía ser Elizabeth más hermosa que la noche anterior de forma tan exagerada.
Con los fieros instintos del más sanguinario asesino, a la Condesa Bathory le encantaba ordenar que torturasen brutalmente a las muchachas que se habían secuestrado para tan cruento ritual, se jactaba desangrándolas de forma monstruosa con la "Dama de Hierro" o la "Jaula de Espinas", disfrutaba en exceso de aquel funesto momento, observando desde su trono con una distinguida pose de indiferencia, mientras bebía pausadamente, un cáliz de exquisito cristal Francés, repleto con la roja sangre de jóvenes aldeanos.
Pasaron los años. En las tierras de Cathrice nacieron y murieron generaciones de campesinos y la Condesa Elizabeth Bathory seguía gobernando, sin envejecer, siendo inexplicablemente cada vez más hermosa. Al principio pocos prestaron atención a su longevidad y a su creciente belleza. Las vidas de los campesinos siempre habían sido desagradables, embrutecidas y cortas, y los nobles habían disfrutado siempre de vidas mucho más largas y opulentas. Sin embargo, cuando la mujer más vieja de Cathrice afirmó que su abuela era una jovencita cuando Elizabeth subió al trono, hasta los estúpidos y analfabetos campesinos de Hungría empezaron a sospechar que no todo era lo que parecía.
Cada vez llegaban a Cathrice más y más cazadores de brujas. Los que decían investigar a la Condesa Bathory desaparecían sin más. Pero las cosas aún tenían que empeorar más. La Condesa Elizabeth Bathory otorgó el Don de las Tinieblas a toda la familia Bathory, transformándolos en orgullosos y crueles Vampiros. Esclavizándolos a su voluntad, se convertiría en la gobernante de un cruel Reino Nocturno, elaborado con intrigas y engaños oscuros.
Las orgías sangrientas de los poderosos Bathory comenzaron a cobrarse cantidades atroces de vidas humanas. Su imperio del dolor casi desecan de sangre las tierras de Hungría. Asta que artos de proporcionar sangre para la mesa de los Bathory, los campesinos se sublevaron inducidos por la iglesia, irrumpieron en el Castillo Cathrice y empalaron a todos los Bathory mientras dormían en sus tumbas. Y así acabó todo.
Pero se cuenta que un Bathory se salvó de la masacre, y fue la Dama en cuestión, los aldeanos no osaron enfrentarse a la sangrienta Condesa Elizabeth Bathory. En vez de eso, sellaron mágicamente las cámaras donde, en aquellos momentos, se encontraba la Señora de Cathrice durmiendo su sueño de Vampiro.
Gracias a la sagrada Cruz de Mayenza, la Viuda Negra estará aprisionada para la eternidad en sus aposentos, situados en la torre más alta de su imponente Castillo Cathrice. Condenada a amar y permanecer para siempre dormida en su noble Sepulcro de cristal...o tal vez no...
De hecho ahora, unos siglos más tarde, los campesinos de los pueblos más cercanos a Cathrice afirman que muchas jóvenes han sido halladas muertas, en mitad de la noche, sin una sola gota de sangre en sus venas. Gigantescos lobos de ojos rojos vuelven a recorrer los bosques, alejando a los intrusos, y el nombre Bathory vuelve a pronunciarse entre susurros.
Hay quien afirma que hace poco, se distinguía en el corazón de la noche, en la balconeda principal del Castillo Cathrice, la bella silueta de la Condesa Elizabeth Bathory, engalanada con su vestido de novia, mirando hacia ninguna parte, o quizás hacia la lejanía de los bosques que circundaban su castillo.
También se cuenta, que hay gente que asegura haber oído en mitad de la noche, al enorme Carruaje de la Condesa Bathory recorrer los caminos de las afueras de Cathrice.
Madame Bertha, la pupila del General Spieldrof, a fallecido en raras circunstancias tras ser visitada por una hermosa y joven desconocida, perteneciente a la nobleza.
Madame Laura, la hija de un adinerado Mariscal Húngaro, esta muriendo de la misma forma que Bertha, el proceso degenerativo de Laura coincide con la llegada de una misteriosa y bella Dama perteneciente a la antigua nobleza Húngara. Esta joven Dama llamada "Carmilla", tiene un sorprendente parecido con la hermosa "Condesa Elizabeth Bathory". O al menos eso afirma todo el que ha visto el imponente retrato, de la última descendiente, de la muy orgullosa familia Bathory.
Estadísticas
| Botín total: | 10.144,70 litros de sangre |
| Víctimas mordidas (link): | 0 |
| Combates: | 84 |
| Victorias: | 33 |
| Derrotas: | 51 |
| Empates | 0 |
| Oro adquirido: | ~ 1.000,00 ![]() |
| Oro perdido: | ~ 1.000,00 ![]() |
| Daño causado: | 3115.92 |
| Puntos de vida perdidos: | 6106.52 |
Habilidades de Condesa Elizabeth Bathory:
| Nivel del personaje: | Nivel 9 |
| Fuerza: | ![]() (22) |
| Defensa: | ![]() (19) |
| Agilidad: | ![]() (17) |
| Resistencia: | ![]() (17) |
| Destreza: | ![]() (18) |
| Experiencia: | ![]() (323|405) |
La estadística del Santuario Ancestral Condesa Elizabeth Bathory
| Desafíos intentados: | 0 |
| Desafíos exitosos: | 0 |
| Desafíos perdidos: | 0 |
Centinela de Condesa Elizabeth Bathory
| Tipo de centinela: | Perro |
| Nombre del centinela: | Perro |
| Asalto: | ![]() (6) |
| Defensa: | ![]() (6) |
| Resistencia: | ![]() (5) |
Datos del perfil
| Género: | Femenino |
| Edad: | 15-20 Años |
| Localización: | Cathrice (Hungría) |
| Número de ICQ: | --- |
| MSN Messenger: | --- |
| Yahoo Messenger: | --- |
| AIM-nombre: | --- |
| Jabber ID | --- |
| Skype ID | --- |
Arena
Condesa Elizabeth Bathory No ha conseguido un reconocimiento especial en el ranking de la arena.
Condesa Elizabeth Bathory ha creado 3 Vampiros hasta ahora:
| Condesa Sarah Kenyon | Nivel 9 | Botín 9812 litros de sangre |
| Clarimonda | Nivel 8 | Botín 9091.8 litros de sangre |
| Ethelind Fionguala | Nivel 6 | Botín 4532.4 litros de sangre |


(22)
(323|405)