Vampiro Death_Heaven
Clan:
Descripción del personaje
http://www.travian.cl/?uc=cl2_1804
Una suave llovizna de octubre azotaba en las ventanas. La incesante tonada de la lluvia solo era interrumpida por algún trueno lejano. En la oscuridad se podía sentir la respiración de la ciudad, el calor del tráfico diurno se convertía en vapor a medida que la noche avanzaba. La brisa se escuchaba entre los edificios como la respiración de un anciano con asma. Todas las ventanas permanecían en penumbras. Dormía la ciudad en una tensa calma que en pocas horas sería rota por el nacimiento del un nuevo día. En esas horas de tinieblas es que comienza mi historia.
Las cortinas de mi habitación bailaban al son del viento, hacía mucho frío. Me revolvía entre las sábanas con un sueño inquieto, como si supiera que algo iba a suceder. Desperté y observé que las cortinas se batían con más fuerza y creí ver una figura descomunal tras la ventana, entre las cortinas. Me incorporé de un salto golpeando mi cabeza con la cama de arriba de la litera que ese día se encontraba vacía ya que mi hermano no había venido a casa esa noche.
Volví a mirar cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad mientras me sobaba el golpe, pero no pude ver nada, seguía solo en mi habitación. Me levanté y me dirigí al baño, traté de orinar sin ganas, como un acto reflejo. Bajé el agua, me lavé las manos y la cara y volví a mi habitación escuchando aún el sonido del tanque del wc. Entré en el cuarto oscuro con un vago presentimiento en mi mente. Un presentimiento de muerte, un presentimiento con aroma propio. Era el mismo aroma que tiene la carne al descomponerse, mezclado con el de la leche pasada. Un presentimiento nauseabundo, casi con vida propia.
La lluvia seguía su repiqueteo en la ventana y la brisa su constante silbido. Y súbitamente caí en la cuenta de que el olor no solo se encontraba en mi mente. Fue como un baño de agua helada. Los cristales de mi ventana explotaron en mil fragmentos y algo se enredó entre las cortinas tirándolas al piso, mientras yo me quedaba ahí de pié sin entender que era lo que estaba sucediendo. Los acontecimientos que sucedieron después pasaron tan rápido que bien podría haber sucedido tan solo en minutos como podría haber durado toda la noche.
Cuando ves una película en el cine o en la tele, sabes que los monstruos que aparecen no son reales, aún cuando esas criaturas te causen sobre saltos y temores nocturnos, sabes que no son reales, pero cuando abres un libro, entregas tu vida a la imaginación del autor, cuando lees entre líneas te das cuenta de que eres tu el protagonista y que cada palabra está escrita especialmente para ti. Y así me sentí en ese preciso momento, como un libro abierto esperando a ser leído, pero que a la vez no ha sido terminado. Y la historia estaba siendo escrita en ese momento.
Lo primero que recuerdo, después que estalló la ventana, es mi mano buscando el interruptor para prender la luz. No lo logré, aunque tampoco fue necesario ya que la habitación se iluminaba con los relámpagos de la tormenta que acababa de comenzar. Apenas me di cuenta de esto, pues no pude pensar en nada, sorpresivamente sentí en mi cara el olor a pelo mojado sin saber que producía ese olor. Entre sombras veía la luz de los relámpagos dando vueltas en mi habitación y una garra gigantesca me lanzó contra la puerta.
Apenas conciente de que era atacado por una enorme bestia intenté levantarme sin éxito. La bestia no tardó en lanzarse sobre mí y tratar de moverme, pero algo en mí despertó. Era mi instinto de supervivencia, enseguida empecé a forcejear con la bestia tratando de quitarla de arriba de mí. Su aliento fétido azotaba mi cara al tiempo que intentaba morderme con sus enormes fauces. Sus garras delanteras se apoyaban en mis hombros con una fuerza sobrenatural que pensé que acabaría arrancándome los brazos.
Con mis manos agarré su cuello en un vano intento por alejarlo de mí, pero fue inútil, mi fuerza no se podía comparar a la de aquella bestia peluda cuyo cuello se sentía como un gigante y extravagante peluche. Por un momento se quedó inmóvil y sus ojos rojos se clavaron en los míos, como hipnotizándome y luego como una ráfaga lanzó un mordisco hacia mi rostro. Pensé que lo había esquivado, pero solo pude evitar que me rebanara el cuello. Pero la mordida no la evité.
Sentí un agudo dolor en el lado izquierdo de mí cabeza y sentí como sus afilados colmillos se clavaban en mi oreja izquierda, casi arrancándola de su sitio. La sangre empezó a correr por mi rostro, calida y espesa. La bestia me soltó y se dispuso a atacar nuevamente y esta vez ya yo no tenía fuerzas para evitar otra mordida. Trate de agarrar nuevamente su cuello, pero mis manos ya me estaban abandonando, la impresión de pensar que ya había perdido mi oreja me dejó en shock. Ya me había resignado a morir y la bestia lo sabía.
Dio un paso atrás como preparándose para la estocada final y luego saltó directo a mi yugular, pero no la alcanzó. Algo golpeó a la bestia justo antes que acabara con mi vida, lanzándola al otro lado de la habitación.
Una suave llovizna de octubre azotaba en las ventanas. La incesante tonada de la lluvia solo era interrumpida por algún trueno lejano. En la oscuridad se podía sentir la respiración de la ciudad, el calor del tráfico diurno se convertía en vapor a medida que la noche avanzaba. La brisa se escuchaba entre los edificios como la respiración de un anciano con asma. Todas las ventanas permanecían en penumbras. Dormía la ciudad en una tensa calma que en pocas horas sería rota por el nacimiento del un nuevo día. En esas horas de tinieblas es que comienza mi historia.
Las cortinas de mi habitación bailaban al son del viento, hacía mucho frío. Me revolvía entre las sábanas con un sueño inquieto, como si supiera que algo iba a suceder. Desperté y observé que las cortinas se batían con más fuerza y creí ver una figura descomunal tras la ventana, entre las cortinas. Me incorporé de un salto golpeando mi cabeza con la cama de arriba de la litera que ese día se encontraba vacía ya que mi hermano no había venido a casa esa noche.
Volví a mirar cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad mientras me sobaba el golpe, pero no pude ver nada, seguía solo en mi habitación. Me levanté y me dirigí al baño, traté de orinar sin ganas, como un acto reflejo. Bajé el agua, me lavé las manos y la cara y volví a mi habitación escuchando aún el sonido del tanque del wc. Entré en el cuarto oscuro con un vago presentimiento en mi mente. Un presentimiento de muerte, un presentimiento con aroma propio. Era el mismo aroma que tiene la carne al descomponerse, mezclado con el de la leche pasada. Un presentimiento nauseabundo, casi con vida propia.
La lluvia seguía su repiqueteo en la ventana y la brisa su constante silbido. Y súbitamente caí en la cuenta de que el olor no solo se encontraba en mi mente. Fue como un baño de agua helada. Los cristales de mi ventana explotaron en mil fragmentos y algo se enredó entre las cortinas tirándolas al piso, mientras yo me quedaba ahí de pié sin entender que era lo que estaba sucediendo. Los acontecimientos que sucedieron después pasaron tan rápido que bien podría haber sucedido tan solo en minutos como podría haber durado toda la noche.
Cuando ves una película en el cine o en la tele, sabes que los monstruos que aparecen no son reales, aún cuando esas criaturas te causen sobre saltos y temores nocturnos, sabes que no son reales, pero cuando abres un libro, entregas tu vida a la imaginación del autor, cuando lees entre líneas te das cuenta de que eres tu el protagonista y que cada palabra está escrita especialmente para ti. Y así me sentí en ese preciso momento, como un libro abierto esperando a ser leído, pero que a la vez no ha sido terminado. Y la historia estaba siendo escrita en ese momento.
Lo primero que recuerdo, después que estalló la ventana, es mi mano buscando el interruptor para prender la luz. No lo logré, aunque tampoco fue necesario ya que la habitación se iluminaba con los relámpagos de la tormenta que acababa de comenzar. Apenas me di cuenta de esto, pues no pude pensar en nada, sorpresivamente sentí en mi cara el olor a pelo mojado sin saber que producía ese olor. Entre sombras veía la luz de los relámpagos dando vueltas en mi habitación y una garra gigantesca me lanzó contra la puerta.
Apenas conciente de que era atacado por una enorme bestia intenté levantarme sin éxito. La bestia no tardó en lanzarse sobre mí y tratar de moverme, pero algo en mí despertó. Era mi instinto de supervivencia, enseguida empecé a forcejear con la bestia tratando de quitarla de arriba de mí. Su aliento fétido azotaba mi cara al tiempo que intentaba morderme con sus enormes fauces. Sus garras delanteras se apoyaban en mis hombros con una fuerza sobrenatural que pensé que acabaría arrancándome los brazos.
Con mis manos agarré su cuello en un vano intento por alejarlo de mí, pero fue inútil, mi fuerza no se podía comparar a la de aquella bestia peluda cuyo cuello se sentía como un gigante y extravagante peluche. Por un momento se quedó inmóvil y sus ojos rojos se clavaron en los míos, como hipnotizándome y luego como una ráfaga lanzó un mordisco hacia mi rostro. Pensé que lo había esquivado, pero solo pude evitar que me rebanara el cuello. Pero la mordida no la evité.
Sentí un agudo dolor en el lado izquierdo de mí cabeza y sentí como sus afilados colmillos se clavaban en mi oreja izquierda, casi arrancándola de su sitio. La sangre empezó a correr por mi rostro, calida y espesa. La bestia me soltó y se dispuso a atacar nuevamente y esta vez ya yo no tenía fuerzas para evitar otra mordida. Trate de agarrar nuevamente su cuello, pero mis manos ya me estaban abandonando, la impresión de pensar que ya había perdido mi oreja me dejó en shock. Ya me había resignado a morir y la bestia lo sabía.
Dio un paso atrás como preparándose para la estocada final y luego saltó directo a mi yugular, pero no la alcanzó. Algo golpeó a la bestia justo antes que acabara con mi vida, lanzándola al otro lado de la habitación.
Estadísticas
| Botín total: | 50.183,44 litros de sangre |
| Víctimas mordidas (link): | 22 |
| Combates: | 132 |
| Victorias: | 93 |
| Derrotas: | 39 |
| Empates | 0 |
| Oro adquirido: | ~ 3.000,00 ![]() |
| Oro perdido: | ~ 2.000,00 ![]() |
| Daño causado: | 9277.47 |
| Puntos de vida perdidos: | 5701.97 |
Habilidades de Death_Heaven:
| Nivel del personaje: | Nivel 17 |
| Fuerza: | ![]() (38) |
| Defensa: | ![]() (36) |
| Agilidad: | ![]() (35) |
| Resistencia: | ![]() (35) |
| Destreza: | ![]() (36) |
| Experiencia: | ![]() (1457|1445) |
La estadística del Santuario Ancestral Death_Heaven
| Desafíos intentados: | 0 |
| Desafíos exitosos: | 0 |
| Desafíos perdidos: | 0 |
Centinela de Death_Heaven
| Tipo de centinela: | Perro furioso |
| Nombre del centinela: | Perro furioso |
| Asalto: | ![]() (18) |
| Defensa: | ![]() (18) |
| Resistencia: | ![]() (18) |
Datos del perfil
| Género: | Masculino |
| Edad: | 20-25 Años |
| Localización: | Caracas |
| Número de ICQ: | --- |
| MSN Messenger: | --- |
| Yahoo Messenger: | --- |
| AIM-nombre: | --- |
| Jabber ID | --- |
| Skype ID | --- |
Arena
Death_Heaven No ha conseguido un reconocimiento especial en el ranking de la arena.
Death_Heaven ha creado 4 Vampiros hasta ahora:
| Sir_Night | Nivel 10 | Botín 13636.61 litros de sangre |
| Dark_Queen | Nivel 8 | Botín 8462.54 litros de sangre |
| daymaris | Nivel 1 | Botín 0 litros de sangre |
| Dark Hans | Nivel 1 | Botín 0 litros de sangre |


(38)
(1457|1445)