Vampiro VLADIMIR IMPLACABLE
Descripción del personaje
Vladimir Implacable
Nacido bajo el signo de piscis, en una lejana provincia de Croacia, en el año de 1858, Vladimir Implacable se ve obligado a abandonar su majestuoso castillo herencia familiar, que data de mas de 250 años, así como 200 hectáreas de terreno fértil que rodean su propiedad.
El motivo, sin duda, el de muchos de su estirpe, la persecución de necios e ignorantes campesinos que estuvieron más de una vez, a punto de acabar con su inmortal existencia. La disyuntiva fue, a donde partir considerando el lugar de nueva residencia con suficientes suministros de sangre humana, joven y fresca sin el peligro de nuevos depredadores.
Para entonces llamaba poderosamente su atención las noticias que se tenían del nuevo continente, sobre todo la variedad de su flora y fauna así como, la exuberancia de esa tierra que reclamaba tener un ser como el, sediento, fuerte e implacable en lo que a saciar su deseo de sangre se refiere.
Partió dejando a tras todos sus recuerdos, principalmente de cuando era un simple mortal, aquejado por una extraña enfermedad que minaba paulatinamente sus facultades físicas y mentales al grado de pensar en la tan anhelada eutanasia. Pero otra fue su suerte, todavía recuerda como si fuera ayer cuando al filo de las 23:00 horas en abril del 78 a escasos 30 días de haber cumplido veinticinco años, al alejarse de su taberna favorita y en complicidad de la oscura noche, por primera ves vio a la mujer que cambiaría diametralmente el destino de su vida y existencia eterna.
No hacia mucho que la enfermedad lo aquejaba, aun tenía ese aire aristocrático y la ves de hombre de mundo, conocedor de la más sofisticada o pueblerina mujer que atravesaran por su camino. Con su 1.80 de estatura, 75 kilos de peso y con hermosos y profundos ojos, causaba la admiración de propios y extraños. Y esa noche no paso desapercibido por esa hermosa y diminuta mujer.
¿Caballero tendrá un fosforo? Fue lo único que alcanzo a escuchar, instintivamente reaccionó con suspicacia, que hacia esta joven a estas altas horas de la noche, sin alcanzar a contestarse procedió a ofrecer lumbre a la mujer que lo interrogaba.
Al estar prendiendo su cigarrillo, pudo observar con ayuda de la luz del fosforo las finas facciones de la dama, no era mayor que él, con una hermosa sonrisa en medio de una cara pequeña pero bien delineada, con labios carnosos color carmesí, mejillas sonrojadas como si acabara de ponerse rubor en ellas, su nariz pequeña también pero con armonía con el resto de su cara.
Estaba enfundada en un hermoso vestido de encaje color negro que le llegaba hasta los tobillos, el cual hacia contraste con la blancura de su piel, su pronunciado escote mostraba un turgente pecho, que con la cadencia de los latidos de su corazón se movía parsimoniosa y generosamente a la vista, era un espectáculo maravilloso.
Así mismo, a la luz del farol también pudo observar lo torneado de sus piernas, por la transparencia de su atuendo, a pesar de que la dama no llegaba al 1.70 de estatura y con aproximadamente 58 kilos de peso.
Platicaron brevemente sobre lo peligroso que son las calles de esa provincia después de las 22:00 horas, pero le aclaro, que venia de estar con unos familiares en tan solo escasos minutos y que ahí dentro tenía prohibido fumar, por lo que al dirigirse a su carruaje le pareció propicio tomar un cigarrillo.
Accedío a su invitación de llevarlo, pero al estar abordando su carruaje tirado por dos esplendidos caballos negros, se escucho un terrible grito de una mujer lamentando la muerte de su pequeño hijo, el cual traía en brazos del oscuro callejón donde antes había encontrado a Mirna la dama de negro, situación que en ese momento le paso desapercibida.
Nunca llegaron a alguna de sus propiedades en la ciudad, Mirna le invitó a pasar brevemente a su casa por estar de camino a la suya. Esa noche fue la más maravillosa de su vida, pero antes tuvo que confesarle el mal que le aquejaba. Le sorprendió que ella no le dio importancia, por lo que, reiteradamente volvío a insistir sobre el tema, y solo le dijo, que no se preocupara que a ella no le pasaría nada.
Resignado se dejo llevar por el momento, pensando que posiblemente esa enigmática chica tendría razón y que su mal solo aquejaba a los de su familia. La noche transcurrió rápidamente entre suspiros, gemidos y fluidos. Estaba como nuevo, reconfortado, sus males parecían haberse retirado, no le dolía nada, se sentía otro hombre, por un momento le dio la impresión que esa chica le había pasado parte de su energía vital, pero como podría ser eso?.
Sus pasamientos no eran muy claros en ese momento. Se escucho a lo lejos el cantico de un ave de corral. Mirna voltio a ver la ventana de su habitación y se incorporo de su hombro y muy breve al oído le dijo que tenia que irse urgentemente pero que antes, quería saber de sus labios si estaba él dispuesto a recibir de su parte un regalo, del cual estaría agradecido toda una eternidad si accedía a recibirlo.
Le pareció una niñería lo que decía, por lo que aceptó su ofrecimiento de buen agrado, ella le reiteró que era algo muy importante y que no debía tomarlo a juego, que si verdaderamente estaba dispuesto a agradecerlo por el tiempo que le quedaba de vida. Ahí le hizo caer en su realidad, tanto ella como él sabían que su existencia era corta, por lo que le reiteró su interés por recibirlo, ¿que podía perder a esas alturas de su vida?
Se sentó en horcajadas sobre su abdomen y se le quedo viendo fijamente. Y le dijo, soy una emperatriz del casi extinto pueblo de los Matlazincas, en el nuevo continente, en el país conocido como México. Mis ancestros datan de hace más de 1,500 años, los mismos que yo tengo, y sin darle tiempo a razonar, se lanzo sobre su cuello, con una fuerza descomunal impidiéndole quitarla a pesar de que usó toda su fuerza.
Le clavo sus colmillos en la yugular, podía sentir el tierno calor de la muerte saliendo por su cuello, y ya, para el punto de desfallecer cesó intempestivamente, y frente a sus ojos se cortó la vena de una de sus muñecas con una pequeña daga que colgaba en forma de collar de su cuello. Puso la muñeca frente a su rostro y depositó sobre su boca algunos mililitros de su sangre. La empezó a beber con la dificultad del momento, horrorizado por su acción, sabiendo que se estaba adelantando el día de su muerte, su cabeza daba vueltas, solo recuerdaría que la sangre de la muñeca de la mujer estaba profundamente fría y que no era de sabor desagradable. Los minutos se le hicieron eternos, su existencia estaba acabando, empezó a sentir que estaba muriendo y opto por cerrar los ojos y encomendar su alma al creador.
Para el pasaron solo minutos, cuando despertó estaba en una casa abandonada, casi en ruinas, el techo cayéndose, los muebles estaban a punto de romperse de lo viejos que estaban, y él ahí, en un camastro, desnudo, pensando que ya estaría muerto. Eran como las 10:00 de la mañana y a diferencia de días anteriores y a pesar de la experiencia vivida se sentía de maravilla. Mirna no estaba por ningún lado y por supuesto ni su carruaje. Por lo que dedujo que su borrachera de anoche había sido descomunal sin dimensionar siquiera lo que verdaderamente le había pasado. Tres días bastaron para darse cuenta de que ahora era un ser inmortal y sediento de sangre. Debía buscar a Mirna para saldar cuentas de todo lo que paso esa fatídica noche de cuando se atrevió a robo su vida.
Nacido bajo el signo de piscis, en una lejana provincia de Croacia, en el año de 1858, Vladimir Implacable se ve obligado a abandonar su majestuoso castillo herencia familiar, que data de mas de 250 años, así como 200 hectáreas de terreno fértil que rodean su propiedad.
El motivo, sin duda, el de muchos de su estirpe, la persecución de necios e ignorantes campesinos que estuvieron más de una vez, a punto de acabar con su inmortal existencia. La disyuntiva fue, a donde partir considerando el lugar de nueva residencia con suficientes suministros de sangre humana, joven y fresca sin el peligro de nuevos depredadores.
Para entonces llamaba poderosamente su atención las noticias que se tenían del nuevo continente, sobre todo la variedad de su flora y fauna así como, la exuberancia de esa tierra que reclamaba tener un ser como el, sediento, fuerte e implacable en lo que a saciar su deseo de sangre se refiere.
Partió dejando a tras todos sus recuerdos, principalmente de cuando era un simple mortal, aquejado por una extraña enfermedad que minaba paulatinamente sus facultades físicas y mentales al grado de pensar en la tan anhelada eutanasia. Pero otra fue su suerte, todavía recuerda como si fuera ayer cuando al filo de las 23:00 horas en abril del 78 a escasos 30 días de haber cumplido veinticinco años, al alejarse de su taberna favorita y en complicidad de la oscura noche, por primera ves vio a la mujer que cambiaría diametralmente el destino de su vida y existencia eterna.
No hacia mucho que la enfermedad lo aquejaba, aun tenía ese aire aristocrático y la ves de hombre de mundo, conocedor de la más sofisticada o pueblerina mujer que atravesaran por su camino. Con su 1.80 de estatura, 75 kilos de peso y con hermosos y profundos ojos, causaba la admiración de propios y extraños. Y esa noche no paso desapercibido por esa hermosa y diminuta mujer.
¿Caballero tendrá un fosforo? Fue lo único que alcanzo a escuchar, instintivamente reaccionó con suspicacia, que hacia esta joven a estas altas horas de la noche, sin alcanzar a contestarse procedió a ofrecer lumbre a la mujer que lo interrogaba.
Al estar prendiendo su cigarrillo, pudo observar con ayuda de la luz del fosforo las finas facciones de la dama, no era mayor que él, con una hermosa sonrisa en medio de una cara pequeña pero bien delineada, con labios carnosos color carmesí, mejillas sonrojadas como si acabara de ponerse rubor en ellas, su nariz pequeña también pero con armonía con el resto de su cara.
Estaba enfundada en un hermoso vestido de encaje color negro que le llegaba hasta los tobillos, el cual hacia contraste con la blancura de su piel, su pronunciado escote mostraba un turgente pecho, que con la cadencia de los latidos de su corazón se movía parsimoniosa y generosamente a la vista, era un espectáculo maravilloso.
Así mismo, a la luz del farol también pudo observar lo torneado de sus piernas, por la transparencia de su atuendo, a pesar de que la dama no llegaba al 1.70 de estatura y con aproximadamente 58 kilos de peso.
Platicaron brevemente sobre lo peligroso que son las calles de esa provincia después de las 22:00 horas, pero le aclaro, que venia de estar con unos familiares en tan solo escasos minutos y que ahí dentro tenía prohibido fumar, por lo que al dirigirse a su carruaje le pareció propicio tomar un cigarrillo.
Accedío a su invitación de llevarlo, pero al estar abordando su carruaje tirado por dos esplendidos caballos negros, se escucho un terrible grito de una mujer lamentando la muerte de su pequeño hijo, el cual traía en brazos del oscuro callejón donde antes había encontrado a Mirna la dama de negro, situación que en ese momento le paso desapercibida.
Nunca llegaron a alguna de sus propiedades en la ciudad, Mirna le invitó a pasar brevemente a su casa por estar de camino a la suya. Esa noche fue la más maravillosa de su vida, pero antes tuvo que confesarle el mal que le aquejaba. Le sorprendió que ella no le dio importancia, por lo que, reiteradamente volvío a insistir sobre el tema, y solo le dijo, que no se preocupara que a ella no le pasaría nada.
Resignado se dejo llevar por el momento, pensando que posiblemente esa enigmática chica tendría razón y que su mal solo aquejaba a los de su familia. La noche transcurrió rápidamente entre suspiros, gemidos y fluidos. Estaba como nuevo, reconfortado, sus males parecían haberse retirado, no le dolía nada, se sentía otro hombre, por un momento le dio la impresión que esa chica le había pasado parte de su energía vital, pero como podría ser eso?.
Sus pasamientos no eran muy claros en ese momento. Se escucho a lo lejos el cantico de un ave de corral. Mirna voltio a ver la ventana de su habitación y se incorporo de su hombro y muy breve al oído le dijo que tenia que irse urgentemente pero que antes, quería saber de sus labios si estaba él dispuesto a recibir de su parte un regalo, del cual estaría agradecido toda una eternidad si accedía a recibirlo.
Le pareció una niñería lo que decía, por lo que aceptó su ofrecimiento de buen agrado, ella le reiteró que era algo muy importante y que no debía tomarlo a juego, que si verdaderamente estaba dispuesto a agradecerlo por el tiempo que le quedaba de vida. Ahí le hizo caer en su realidad, tanto ella como él sabían que su existencia era corta, por lo que le reiteró su interés por recibirlo, ¿que podía perder a esas alturas de su vida?
Se sentó en horcajadas sobre su abdomen y se le quedo viendo fijamente. Y le dijo, soy una emperatriz del casi extinto pueblo de los Matlazincas, en el nuevo continente, en el país conocido como México. Mis ancestros datan de hace más de 1,500 años, los mismos que yo tengo, y sin darle tiempo a razonar, se lanzo sobre su cuello, con una fuerza descomunal impidiéndole quitarla a pesar de que usó toda su fuerza.
Le clavo sus colmillos en la yugular, podía sentir el tierno calor de la muerte saliendo por su cuello, y ya, para el punto de desfallecer cesó intempestivamente, y frente a sus ojos se cortó la vena de una de sus muñecas con una pequeña daga que colgaba en forma de collar de su cuello. Puso la muñeca frente a su rostro y depositó sobre su boca algunos mililitros de su sangre. La empezó a beber con la dificultad del momento, horrorizado por su acción, sabiendo que se estaba adelantando el día de su muerte, su cabeza daba vueltas, solo recuerdaría que la sangre de la muñeca de la mujer estaba profundamente fría y que no era de sabor desagradable. Los minutos se le hicieron eternos, su existencia estaba acabando, empezó a sentir que estaba muriendo y opto por cerrar los ojos y encomendar su alma al creador.
Para el pasaron solo minutos, cuando despertó estaba en una casa abandonada, casi en ruinas, el techo cayéndose, los muebles estaban a punto de romperse de lo viejos que estaban, y él ahí, en un camastro, desnudo, pensando que ya estaría muerto. Eran como las 10:00 de la mañana y a diferencia de días anteriores y a pesar de la experiencia vivida se sentía de maravilla. Mirna no estaba por ningún lado y por supuesto ni su carruaje. Por lo que dedujo que su borrachera de anoche había sido descomunal sin dimensionar siquiera lo que verdaderamente le había pasado. Tres días bastaron para darse cuenta de que ahora era un ser inmortal y sediento de sangre. Debía buscar a Mirna para saldar cuentas de todo lo que paso esa fatídica noche de cuando se atrevió a robo su vida.
Estadísticas
| Botín total: | 367.647,30 litros de sangre |
| Víctimas mordidas (link): | 0 |
| Combates: | 145 |
| Victorias: | 34 |
| Derrotas: | 111 |
| Empates | 0 |
| Oro adquirido: | ~ 0,00 ![]() |
| Oro perdido: | ~ 23.000,00 ![]() |
| Daño causado: | 8495.94 |
| Puntos de vida perdidos: | 76088.17 |
Habilidades de VLADIMIR IMPLACABLE:
| Nivel del personaje: | Nivel 43 |
| Fuerza: | ![]() (94) |
| Defensa: | ![]() (94) |
| Agilidad: | ![]() (94) |
| Resistencia: | ![]() (94) |
| Destreza: | ![]() (93) |
| Experiencia: | ![]() (9208|9245) |
La estadística del Santuario Ancestral VLADIMIR IMPLACABLE
| Desafíos intentados: | 0 |
| Desafíos exitosos: | 0 |
| Desafíos perdidos: | 0 |
Centinela de VLADIMIR IMPLACABLE
| Tipo de centinela: | Perro biónico |
| Nombre del centinela: | Perro biónico |
| Asalto: | ![]() (29) |
| Defensa: | ![]() (29) |
| Resistencia: | ![]() (28) |
Datos del perfil
| Género: | Masculino |
| Edad: | 41-50 Años |
| Localización: | Catacumbas de Metepec |
| Número de ICQ: | --- |
| MSN Messenger: | --- |
| Yahoo Messenger: | --- |
| AIM-nombre: | --- |
| Jabber ID | --- |
| Skype ID | --- |
Arena
VLADIMIR IMPLACABLE No ha conseguido un reconocimiento especial en el ranking de la arena.


(94)
(9208|9245)